martes, mayo 30, 2006

La ética del sexo


El pasado fin de semana estuve en una charla en la que tratábamos el complejo tema de la prostitución, centrándose el debate definitivo en la posibilidad de regular este mercado, presente desde la antigüedad, o abolirlo por razones éticas.

Ambas posturas parten de la evidente necesidad de dar solución a un foco de injusticias sociales que abarcan cotas muy altas en lo laboral, reconocimiento social, violencia, etc. Pero la tendencia abolicionista aboga por una injusticia aun mayor, la basada en la ética actual. Para este colectivo la prostitución constituye una práctica deplorable éticamente, por la violencia moral que constituye el hecho de vender tu cuerpo a cambio de dinero. Por ello, proponen la abolición, aun sabiendo que en numerosas épocas de la historia ya se prohibió duramente sin éxito, pues la realidad confirma que sigue en la calle.

Respecto a la prostitución, mi postura se basa en conocer las injusticias para solucionarlas. Mi objetivo es el bienestar de las mujeres, y en menos medida de los hombres, que ejercen la prostitución. Por ello, propongo, como muchos, la regularización del mercado del sexo para que se establezcan unas condiciones laborales y sociales dignas en un mercado que sabemos con certeza que nunca va a desaparecer. Será un proceso temporalmente amplio, hasta que la prostitución consiga ser una profesión especial, al que se puede acceder y salir sin que te cueste tu vida y la de los que te rodean. Si eliminamos las mafias, las pésimas condiciones de los centros de trabajo, si existieran medidas de control sanitario y social, ¿Por qué no puede ser un mercado atractivo para quienes quieran trabajar poco tiempo y ganar mucho dinero, sin que esa práctica les sea un estigma para toda su vida?

Debemos cambiar las circunstancias del mercado del sexo, para que socialmente no sea marginal, ni moralmente reprobable. Y a los que consideran la prostitución éticamente rechazable, me gustaría decirles que vender sexo es quizás comerciar con la práctica humana más bella, satisfactoria y plena, siempre y cuando las condiciones lo permitan. ¿Por qué no se consideran contrarios a la ética la pornografía, los espectáculos sexuales, las líneas eróticas o los anuncios de contactos en los periódicos de ámbito general? Nada es éticamente bueno o malo por si mismo, sino por las circunstancia que lo rodean, y es menester que la sociedad cambie estas circunstancias injustas para poder vivir mejor siempre, no para poder dormir mejor hoy. Los principios éticos nos deben ser la guía en el camino social, nunca un axioma del bien o el mal.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy bueno Alex, curiosamente hoy en la hora de las siesta y tomando un café como dos zombis hemos hablado del tema tan actual de la prostitución.

Estoy contigo, debería ser un trabajo reconocido, bien remunerado, incluso yo añadería que debería ser un trabajo de alto riesgo, con derecho a sindicatos, pensión, protección social...y muchas más cosas! esto ayudaría a la abolición del mercado negro del sexo! en esta vida lo vendemos todo, ¿ por qué no vender el sexo justamente?

Aleee un brindis por la prostitutas.

Saludos,

Maria